31 de marzo de 2013

30 de marzo de 2013

Crónica de un Viernes Santo que no fue tal.

No pudo ser. Los intentos por ajustar el recorrido y su duración a las predicciones meteorológicas no resultaron y en poco mas de una hora el paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno  estaba de vuelta en el templo, mojado, y el de la Virgen de los Dolores, por suerte, ni siquiera pudo salir del mismo.
En el cabildo de urgencia celebrado en la sacristía minutos antes del horario previsto de salida, se manejaron informaciones que pese al mal tiempo reinante durante todo el día aplazaban la lluvia hasta las 10:30 u 11:00 de la noche, por lo que para disminuir el riesgo se aprobó por mayoría sustituir el itinerario programado, por otro que discurriría por las calles Amargura, Hinojos, Maestro Agustín Santos y Sevilla, con la idea de que, en el caso de que la lluvia apareciera, tener disponible la calle San Bartolomé como vía rápida de regreso al templo. Pero la suerte que tuvimos de cara en el Viernes Santo de 2011, esta vez fue esquiva, cuando el paso del Señor enfilaba la calle Amargura cayó un fuerte aguacero que, sin solución de continuidad, hizo que volviera sobre sus pasos para refugiarse de nuevo en el templo. Una vez dentro se realizaron sendas levantás por parte de ambos pasos y se rezó una oración. Además, la Hermandad de Ntra. Sra. del Socorro tuvo a bien desplazarse hasta la parroquia para entregar ramos de flores a nuestros titulares como es tradicional cada Semana Santa.
Para el recuerdo queda una levantá a pulso del paso del Nazareno a los sones de la marcha Saeta y el detalle de un gran número de personas que se encontraban en la plaza y que permanecieron en la misma aplaudiendo el regreso del paso al templo, a pesar de la lluvia que aun duró bastante tiempo después de la obligada vuelta.
Así pues, no queda otra que aguardar al próximo Viernes Santo con mas ilusión si cabe, y con la mente puesta en los numerosos actos y cultos que se organizan a lo largo de estos 12 meses. Como se suele decir en estos casos, la Cofradía es solo un día pero la Hermandad es todo el año.

17 de marzo de 2013

VII Exaltación de la Saeta.


Tras el Pregón Oficial, la Parroquia de San Bartolomé acoge por séptima vez la Exaltación de la Saeta que cada año organiza la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Rociana. El cofrade onubense Eduardo Fernández Jurado será el exaltador y las saetas correrán a cargo de la cantante local Regina García. El acto dará comenzo a las 21:00 h.

14 de marzo de 2013

Juan García García, pregonero de la Semana Santa de Rociana.

El Sábado a las 20:30 h. tendrá lugar, como cada Cuaresma, en la Parroquia de San Bartolomé, el XXIX Pregón de la Semana Santa de Rociana.
En esta edición, aunque no se trata de un disertador local, el pregonero no será alguien ajeno a la feligresía de Rociana, puesto que dicho cargo lo ostentará D. Juan García García, Diácono Permanente en la Diócesis de Huelva. Juan García compartió, como diácono en  nuestra parroquia durante los últimos años de la estancia entre nosotros de D. Pedro Carrasco Chacón como párroco.
Oriundo de San Juan del Puerto, actualmente ejerce su ministerio en la Parroquia de San Antonio Abad de Trigueros.
Como no podía ser de otra manera, esperamos de Juan la mejor de las catequesis para anunciar la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor.

11 de marzo de 2013

Cartel de la Semana Santa 2013.


Este es el Cartel Oficial de la Semana Santa 2013 de Rociana del Condado, el cual fue presentado el pasado sábado. Por primera vez en el mismo aparecen las cuatro imágenes que procesionan en la Semana Mayor de Rociana y la composición es obra de José Joaquín Parra Hernández.

8 de marzo de 2013

Besapiés del Nazareno y Concierto.


Durante el sábado y el domingo la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno estará expuesto en Devoto Besapiés como cada Cuaresma. Lo que sin duda será novedoso será el concierto que la Agrupación Músical "María Inmaculada" de Castilleja de la Cuesta dará mañana a las 20:30 h.. Esta Agrupación, creada en 1984 y refundada en 2009, acompaña desde el pasado Viernes Santo al titular de nuestra hermandad.

24 de febrero de 2013

Solemne Quinario y Función Principal.


Durante la próxima semana tendrá lugar en la Iglesia de San Bartolomé los cultos centrales de Cuaresma que la Hermandad celebra en honor de Nuestros Sagrados Titulares. Entre el martes 26 y el sábado 2 se celebrará el Solemne Quinario de Reglas y el domingo 3 tendrá lugar la Solemne Función Principal de Instituto, ambos cultos serán presididos por D. Antonio Cepeda Lepe, Párroco de Rociana y Director Espiritual de Nuestra Hermandad. Estos son los mas importantes cultos que durante el año celebra esta corporación, por lo que invitamos a nuestros hermanos y devotos a que participen de ellos.

13 de febrero de 2013

Mensaje Cuaresmal de Benedicto XVI.


MENSAJE DE CUARESMA DE S. S. BENEDICTO XVI

Creer en la caridad suscita caridad
«Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 
4,16)

Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Cuaresma, en el marco del Año de la Fe, nos ofrece una ocasión preciosa para meditar sobre la relación entre fe y caridad: entre creer en Dios, el Dios de Jesucristo, y el amor, que es fruto de la acción del Espíritu Santo y nos guía por un camino de entrega a Dios y a los demás.
1. La fe como respuesta al amor de Dios.
En mi primera Encíclica expuse ya algunos elementos para comprender el estrecho vínculo entre estas dos virtudes teologales, la fe y la caridad. Partiendo de la afirmación fundamental del apóstol Juan: «Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16), recordaba que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva... Y puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4,10), ahora el amor ya no es sólo un “mandamiento”, sino la respuesta al don del amor, con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Deus caritas est, 1). La fe constituye la adhesión personal ―que incluye todas nuestras facultades― a la revelación del amor gratuito y «apasionado» que Dios tiene por nosotros y que se manifiesta plenamente en Jesucristo. El encuentro con Dios Amor no sólo comprende el corazón, sino también el entendimiento: «El reconocimiento del Dios vivo es una vía hacia el amor, y el sí de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto único del amor. Sin embargo, éste es un proceso que siempre está en camino: el amor nunca se da por “concluido” y completado» (ibídem, 17). De aquí deriva para todos los cristianos y, en particular, para los «agentes de la caridad», la necesidad de la fe, del «encuentro con Dios en Cristo que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad» (ib., 31a). El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» (2 Co 5,14)―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo (cf. ib., 33). Esta actitud nace ante todo de la conciencia de que el Señor nos ama, nos perdona, incluso nos sirve, se inclina a lavar los pies de los apóstoles y se entrega a sí mismo en la cruz para atraer a la humanidad al amor de Dios.
«La fe nos muestra a Dios que nos ha dado a su Hijo y así suscita en nosotros la firme certeza de que realmente es verdad que Dios es amor... La fe, que hace tomar conciencia del amor de Dios revelado en el corazón traspasado de Jesús en la cruz, suscita a su vez el amor. El amor es una luz ―en el fondo la única― que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar» (ib., 39). Todo esto nos lleva a comprender que la principal actitud característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella» (ib., 7).
2. La caridad como vida en la fe.
Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama. Y el «sí» de la fe marca el comienzo de una luminosa historia de amistad con el Señor, que llena toda nuestra existencia y le da pleno sentido. Sin embargo, Dios no se contenta con que nosotros aceptemos su amor gratuito. No se limita a amarnos, quiere atraernos hacia sí, transformarnos de un modo tan profundo que podamos decir con san Pablo: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (cf. Ga 2,20).
Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a él, partícipes de su misma caridad. Abrirnos a su amor significa dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar con él, en él y como él; sólo entonces nuestra fe llega verdaderamente «a actuar por la caridad» (Ga 5,6) y él mora en nosotros (cf. 1 Jn 4,12).
La fe es conocer la verdad y adherirse a ella (cf. 1 Tm 2,4); la caridad es «caminar» en la verdad (cf. Ef 4,15). Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s). La fe nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica (cf. Jn 13,13-17). En la fe somos engendrados como hijos de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar concretamente en este vínculo divino y dar el fruto del Espíritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30).
3. El lazo indisoluble entre fe y caridad.
A la luz de cuanto hemos dicho, resulta claro que nunca podemos separar, o incluso oponer, fe y caridad. Estas dos virtudes teologales están íntimamente unidas por lo que es equivocado ver en ellas un contraste o una «dialéctica». Por un lado, en efecto, representa una limitación la actitud de quien hace fuerte hincapié en la prioridad y el carácter decisivo de la fe, subestimando y casi despreciando las obras concretas de caridad y reduciéndolas a un humanitarismo genérico. Por otro, sin embargo, también es limitado sostener una supremacía exagerada de la caridad y de su laboriosidad, pensando que las obras puedan sustituir a la fe. Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista.
La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios. En la Sagrada Escritura vemos que el celo de los apóstoles en el anuncio del Evangelio que suscita la fe está estrechamente vinculado a la solicitud caritativa respecto al servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-4). En la Iglesia, contemplación y acción, simbolizadas de alguna manera por las figuras evangélicas de las hermanas Marta y María, deben coexistir e integrarse (cf. Lc 10,38-42). La prioridad corresponde siempre a la relación con Dios y el verdadero compartir evangélico debe estar arraigado en la fe (cf. Audiencia general 25 abril 2012). A veces, de hecho, se tiene la tendencia a reducir el término «caridad» a la solidaridad o a la simple ayuda humanitaria. En cambio, es importante recordar que la mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el «servicio de la Palabra». Ninguna acción es más benéfica y, por tanto, caritativa hacia el prójimo que partir el pan de la Palabra de Dios, hacerle partícipe de la Buena Nueva del Evangelio, introducirlo en la relación con Dios: la evangelización es la promoción más alta e integral de la persona humana. Como escribe el siervo de Dios el Papa Pablo VI en la Encíclica Populorum progressio, es el anuncio de Cristo el primer y principal factor de desarrollo (cf. n. 16). La verdad originaria del amor de Dios por nosotros, vivida y anunciada, abre nuestra existencia a aceptar este amor haciendo posible el desarrollo integral de la humanidad y de cada hombre (cf. Caritas in veritate, 8).
En definitiva, todo parte del amor y tiende al amor. Conocemos el amor gratuito de Dios mediante el anuncio del Evangelio. Si lo acogemos con fe, recibimos el primer contacto ―indispensable― con lo divino, capaz de hacernos «enamorar del Amor», para después vivir y crecer en este Amor y comunicarlo con alegría a los demás.
A propósito de la relación entre fe y obras de caridad, unas palabras de la Carta de san Pablo a los Efesios resumen quizá muy bien su correlación: «Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe. En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos» (2,8-10). Aquí se percibe que toda la iniciativa salvífica viene de Dios, de su gracia, de su perdón acogido en la fe; pero esta iniciativa, lejos de limitar nuestra libertad y nuestra responsabilidad, más bien hace que sean auténticas y las orienta hacia las obras de la caridad. Éstas no son principalmente fruto del esfuerzo humano, del cual gloriarse, sino que nacen de la fe, brotan de la gracia que Dios concede abundantemente. Una fe sin obras es como un árbol sin frutos: estas dos virtudes se necesitan recíprocamente. La cuaresma, con las tradicionales indicaciones para la vida cristiana, nos invita precisamente a alimentar la fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios y la participación en los sacramentos y, al mismo tiempo, a crecer en la caridad, en el amor a Dios y al prójimo, también a través de las indicaciones concretas del ayuno, de la penitencia y de la limosna.
4. Prioridad de la fe, primado de la caridad.
Como todo don de Dios, fe y caridad se atribuyen a la acción del único Espíritu Santo (cf. 1 Co13), ese Espíritu que grita en nosotros «¡Abbá, Padre!» (Ga 4,6), y que nos hace decir: «¡Jesús es el Señor!» (1 Co 12,3) y «¡Maranatha!» (1 Co 16,22; Ap 22,20).
La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado, adhesión plena y perfecta a la voluntad del Padre e infinita misericordia divina para con el prójimo; la fe graba en el corazón y la mente la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte. La fe nos invita a mirar hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su plenitud. Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre (cf. Rm 5,5).
La relación entre estas dos virtudes es análoga a la que existe entre dos sacramentos fundamentales de la Iglesia: el bautismo y la Eucaristía. El bautismo (sacramentum fidei) precede a la Eucaristía (sacramentum caritatis), pero está orientado a ella, que constituye la plenitud del camino cristiano. Análogamente, la fe precede a la
caridad, pero se revela genuina sólo si culmina en ella. Todo parte de la humilde aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar a Dios y al prójimo»), que permanece para siempre, como cumplimiento de todas las virtudes (cf. 1 Co13,13).
Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante el cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oración a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendición del Señor.

Santa Sede

12 de febrero de 2013

Comienza la Cuaresma.


Mañana durante la Santa Misa de las 7:30 de la tarde, tendrá lugar la Imposición de la Ceniza con la que iniciamos el tiempo de Cuaresma. Y en esta misma semana nuestra Hermandad inicia los actos y cultos propios de este periodo. El viernes se hará el primero de los VÍA-CRUCIS parroquiales y el sábado celebraremos el SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS, al cual podrán asistir todas las personas enfermas mayores de 65 años, será a las 17.00 h. y con posterioridad se servirá un café a los asistentes en la "Sociedad Casino de Rociana". Este acto cuaresmal de la Hermandad coincide con la SABATINA EN HONOR A LA VIRGEN DE LOS DOLORES, que será a las 19:30 h.

6 de febrero de 2013

Ensayos y Rifa en la Feria "Comarca de Doñana".


La semana pasada se realizaron las igualás de ambas cuadrillas y esta semana la cuadrilla de la Virgen de los Dolores ensayará el jueves a las 20:00 h., la cuadrilla de Ntro. Padre Jesús Nazareno no tendrá ensayo al coincidir con la V Feria Agroganadera y Comercial "Comarca de Doñana".
En relación a este evento la Hermandad rifará UNA CABEZADA INGLESA o su valor en metálico (100 €) al poseedor de la papeleta con las 3 últimas cifras del cupón de la ONCE del domingo. Las papeletas serán vendidas por miembros de la Junta de Gobierno en el recinto ferial y el premio ha sido donado por "Guarcionería Vitorio".

24 de enero de 2013

"La Revirá" en Condavisión.

Mañana nuestra Hermandad será protagonista del programa cofrade "La Revirá" de Condavisión. En el, miembros de la Junta de Gobierno darán un repaso de la historia, el presente y los proyectos que actualmente lleva a cabo nuestra corporación. El programa empezará a las 22:00 horas y coincide con el comienzo de una nueva etapa del mismo de la mano de Alma Alanís.

23 de enero de 2013

Vía-Crucis "Nazareno del Condado".


La pasada semana se celebró en Niebla una nueva reunión preparatoria de cara al que será el Primer Vía Crucis "Nazareno del Condado". En la misma quedó constituida la Asociación de Hermandades de Nazarenos del Condado y se presentó el cartel del la primera edición del Vía Crucis, obra de los hermanos de la Hermandad del Nazareno de Niebla, Sebastián Breva (padre e hijo).
Además se conocieron datos de la organización del Vía Crucis, que se celebrará en Niebla el próximo 22 de febrero.
Si no hubiera modificaciones en los próximos años, el orden de celebración de los distintos Vía Crucis será el siguiente:
2013 - Niebla.
2014 - ROCIANA DEL CONDADO.
2015 - Manzanilla.
2016 - Villalba del Alcor.
2017 - Escacena del Campo.
2018 - Beas.
2019 - San Juan del Puerto.
2020 - Almonte.
2021 - Palos de la Frontera.
2022 - La Palma del Condado.
2023 - Lucena del Puerto.
2024 - Trigueros.
2025 - Moguer.
2026 - Bollullos Par del Condado.
2027 - Paterna del Campo.


Fuente: Hermandad del Nazareno de Niebla

6 de enero de 2013

III Fiesta del Niño.

Hoy la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de la Epifanía del Señor, en la que los niños tienen un gran protagonismo con la tradicional visita de Sus Majestades los Reyes Magos. Y precisamente a los mas pequeños está dedicada la III Fiesta del Niño, que celebraremos en la Plaza de España de Rociana el próximo domingo. Durante todo el día tendrán instalados castillos hinchables, cama elástica, pista americana y un futbolín humano. Además tendremos, como es habitual, servicio de barra. En caso de que la fiesta no pudiera celebrarse se aplazaría hasta el 27 de enero.

4 de enero de 2013

Concierto en Cuaresma.


Con el inicio del año comienza la preparación de actos de cara a la próxima Cuaresma. Podemos confirmar que el día 9 de marzo, coincidiendo con el Besapié de Ntro. Padre Jesús Nazareno, la Agrupación Musical "María Inmaculada" de Castilleja de la Cuesta ofrecerá un concierto de marchas procesionales en la Parroquia de San Bartolomé Apóstol.

28 de diciembre de 2012

Mensaje de Navidad del Obispo de Huelva.

"Habitó entre nosotros"

Mis queridos hermanos y hermanas:
“Que Cristo habite, por la fe, en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento”. Con estos deseos, os felicito la Navidad y el Año Nuevo. He hecho mías estas palabras de la carta del apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso. El primer deseo es que Cristo habite en vuestro corazón. Debemos preguntarnos: ¿quién habita en nuestro corazón?, ¿a quién pertenece?, ¿está acaso vacío? Son preguntas que no podemos eludir porque de su respuesta depende el sentido de nuestra vida. Cuando el corazón está habitado por alguien que nos ama incondicionalmente nos sentimos realmente contentos, dignificados y fortalecidos. Si Cristo habita en él, nuestro corazón será luminoso, limpio, estará lleno de alegría y de amor auténtico.  Todo lo que salga de él será bueno, constructivo y aportará paz. Para esto es necesario abrir la puerta, y esta puerta es la fe: acoger a Cristo en la fe, dejarlo entrar en nuestra vida, fiarnos y confiarnos a Él. “La fe es decidirse a estar con el Señor para vivir con Él”.
 El segundo deseo es que el amor sea la raíz y el fundamento de nuestra vida. La Navidad es la celebración de la venida al mundo del Hijo de Dios, que ha entrado en la fragilidad de lo humano para mostrarnos el amor de Dios y hacer posible que nosotros podamos construir nuestra existencia sobre ese cimiento. Dios ha tomado la debilidad de nuestra carne para que nosotros participemos de su amor. De esta experiencia brota una vida nueva, cuya raíz es el amor y produce frutos de bondad. Si la raíz es el amor, todo lo que hagamos será bueno. Cuando la raíz de la vida es el egoísmo, el afán de lucro, el dominio del otro, el resultado es desastroso, devastador. Sin una raíz nueva las crisis no se superan.
 La auténtica Navidad es acoger a Cristo en nuestro corazón y dejar que su amor sea la raíz de nuestra existencia. Él ha venido a habitar entre nosotros, pero “los suyos no le recibieron” (cf. Jn 1, 11). El drama de la humanidad es no dejar lugar a Jesús: impedir que sus palabras y sus gestos impregnen nuestra sociedad.
En este mensaje no puedo dejar de referirme a las personas que se quedan sin hogar. Todos sabemos lo importante que es el hogar para la vida de una familia, para el desarrollo armónico de la persona.
 No podemos olvidar las palabras de Jesús que se identifica con los más pobres y, desde ellos, reclama nuestra capacidad de acogida para todos los que se queden sin hogar. ¿No seremos capaces de construir una sociedad que ofrezca una vivienda digna para todos? ¿No encontraremos en la Navidad un estímulo para purificar todos los intereses egoístas que dejan excluidas a tantas personas en nuestro mundo?
 Si Cristo habita por la fe en nuestros corazones seremos constructores de un mundo en el que se experimente la fraternidad; si el amor es la raíz de nuestra vida seremos sembradores de esperanza, sembradores de paz en nuestra sociedad.
 Con todo mi afecto os deseo feliz Navidad a todos.                      

+ José Vilaplana Blasco,Obispo de Huelva.

24 de diciembre de 2012

¡ Alegraos, ha nacido el Salvador !

Misterio del Belén Parroquial de Rociana, instalado por D. Francisco Macías con la colaboración del Grupo Joven de nuestra Hermandad.

La Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores
desea a todos una Feliz Navidad y que la Paz y el Amor del Señor reine en la humanidad.